En casi 20 años trabajando con empresas, he visto un patrón que se repite: el dinero se escapa por lugares invisibles.
Aquí tienes las 5 fugas más habituales (y la buena noticia: todas tienen solución):
- No conocer el margen real de cada producto o servicio.
Sabes cuánto vendes, pero ¿sabes cuánto ganas de verdad? Sin calcular bien los márgenes, puedes estar vendiendo mucho… y perdiendo dinero. - No negociar bien con proveedores o bancos.
Un pequeño ajuste en condiciones de pago, o elegir el producto financiero adecuado, puede suponer miles de euros al año. - No tener clara la estructura de gastos fijos.
Muchas veces es demasiado pesada y no se imputa correctamente a los márgenes, lo que distorsiona la rentabilidad. - Problemas de tesorería.
No planificar los picos de cobros y pagos lleva a financiarse mal y más caro. - Equipo desalineado.
Personas que no conocen los objetivos generan sobrecostes, pérdida de eficiencia y desmotivación.
💡 La solución empieza siempre con mirar de frente estas fugas.
Analizarlas, medirlas y diseñar un plan concreto para corregirlas. Con un buen acompañamiento, es posible convertir esos agujeros en oportunidades de rentabilidad.


